La Vida Continua

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En mis vacaciones pasadas fui a Perú, Lima con mi madre y hermana mayor. Nosotras fuimos en Julio del 2019, una semana antes de mi cumpleaños, porque mi padre quería pasar mi cumpleaños conmigo. Nuestros boletos fueron comprados por el esposo de mi madre, así que nunca supe cuánto costaron, y creo que fueron caros. Un día antes de irnos, mi hermana y yo no podíamos dormir ya que después de 3 años íbamos a regresar a Perú. Entonces las dos nos quedamos viendo unas películas de misterio y suspenso sobre cómo la religión en el pasado tiene muchos misterios. Cuando finalmente era la hora del vuelo, salimos temprano y esperamos por horas porque nos dejaron muy temprano en el aeropuerto. Nuestro vuelo duró 8 horas, pero yo sentí una eternidad, ya que no me gusta estar en lugares reducidos. Llegamos a la casa de mi abuela donde crecí durante mi infancia. En la primera semana mi madre nos llevó a Huayan, un distrito/pueblo remoto aislado de todo internet y transportes. Mientras estuvimos ahí, nosotras ayudamos a mi bisabuelo a cosechar maíz. Además, mi hermana y yo cosechamos zanahorias y papas para el almuerzo de ese día. Pasamos una semana en el pueblo y antes de irnos, una de las tías de mi madre trajo caballos para pasear. 

Cuando regresamos a Lima, nosotras fuimos de compras. También fuimos a restaurantes famosos como el de Gaston Acurio para disfrutar. Después de esa semana, me fui de viaje a Cuzco con mi padre. El vuelo de Lima a Cuzco es de sólo 2 horas y en autobuses dura 8 horas. Por eso nosotras preferimos viajar en avión. Cuando llegamos a Cuzco, nos recibieron con hojas de coca (no es droga). Nuestro hotel estaba muy cerca de la plaza, entonces caminamos para ver las luces y la fuente del Inca. Me encantó la arquitectura vieja de la ciudad, fue como si fuera en los años de los incas pero en la actualidad. Como solo teníamos un día en Cusco, mi padre y yo fuimos a lugares cercanos como Saqsaywaman. La historia nos dice que construyeron muros de piedra seca construidos con piedras enormes. Los trabajadores cortaron cuidadosamente los cantos rodados para que encajaran firmemente sin mortero. 

También visitamos Moray. El sitio contiene ruinas incas inusuales, en su mayoría compuestas por varias excavaciones circulares, la mayor de las cuales tiene aproximadamente 30 metros de profundidad. Como muchos otros sitios incas, también tiene un sistema de riego. Finalmente, nosotros visitamos Ollantaytambo, un pueblo en el Valle Sagrado que es una enorme fortaleza inca con grandes terrazas de piedra en una montaña empinada. Después de ese día de aventura, nos fuimos a Abancay, un departamento cerca de Cuzco para visitar a la familia de mi padre. En todos mis años de existencia, yo no había conocido a la famila de mi padre ya que todos viven en la sierra y yo no suelo viajar porque me mareo. En la tierra natal de mi padre, ellos también tienen chacras donde siembran frutos como plátanos, mandarinas, choclo, manzana y limones. Me gustó mucho conocer a mis tíos. Pero durante todo este viaje a Cuzco, yo  no olvidé de comprar recuerdos. Una de las cosas que me compré fueron una familia de alpacas de diferentes tamaños. Además, yo compré un poncho hecho de pelaje de alpaca que es muy suave, y muchas artesanías hechas a mano. Cuando regresamos a Cusco, nosotros fuimos a la plaza para ver a las personas bailar el “Cóndor Vuela” que es una canción cantada en quechua antiguo y cantante tradicional para bailar. 

Cuando mi padre y yo regresamos a Lima, descubrimos que habíamos gastado más del presupuesto. Pero nos gustó mucho el viaje, y decidimos volver a viajar cuando regrese para ir a un nuevo lugar.

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